martes, 25 de diciembre de 2007

EL AGUADOR


Fue hacia el año 1926,cuando siendo alcalde D.Carlos Marin Menu,se llevo cabo uno de los servicios publicos mas tipicamente municipales,de carácter prioritario,que mas han contribuido al progreso y prosperidad de nuestro pueblo y por ello el bienestar de los vecinos,en el amplio abanico del desarrollo y de la civilización;nos estamos refiriendo al servicio de aguas potables a domicilio.pero con anterioridad a esta fecha,las aguas procedentes de los manantiales de chuecos y tebar se servian al vencindario en la plaza del caño,donde habia una gran fuente publica,con varios chorros de agua y un abrevadero.en el campo y a todo lo largo de la cañeria se instalaron varias pilas para el servicio de los cortijos,destinadas al consumo humano a abrevadero de animales.
En la población,el servicio a domicilio se llevaba a cabo,por medio de los aguadores,una modesta profesion que en aquellos tiempos absorbio mucha mano de obra.unos lo hacian con carretones de mano,con dos,tres y hasta seis cantaros,y otros con carros pequeños tirados por un borriquillo.habia un sector muy importante de la población entre las clases mas modestas,que se servian ellos mismos.

Entonces la plaza del caño era una autentica babel de voces y de disputas entre los aguadores que iban a llenar sus cantaros,unos para ganarse unos reales con que sostener a sus familias y otros para servirse asi mismo,ya que sus modestos ingresos no le permitian el lujo de tener su aguador para que le llevara este preciado liquido a su domicilio.
De todo esto que voy a contaros los recuerdos son muy confusos pues en aquellos tiempos yo era casi un niño y y han pasado muchos años..De las imágenes que conservo,es esta de la vieja cocina de la casa de mis padres,en la calle de cautelar,delas que con mas fuerza se han grabado en mi mente.daba directamente una puerta a la escalera de la salida del piso y por otra se bajaba al patio.todo era muy sencillo.

Un fregador de mármol,al lado una tinaja grande colocada sobre unos pies de madera,la cetra de cobre calgada en su interior y una tapadera redonda,de madera,con un liston de travesaño que le servia de asa.encima del fregador,sobre la pared,colgab la platera.en otro lado,habia un lavabo de hierro,con una lebrilla de tiesto y en el brazo,un trapo o toalla pequeña para el aseo de las manos.en el centro una mesa sencilla de madera con un mármol,unas sillas de las que llamaban murcianas,con los asientos de enea,una pera de la luz que colgaba del techo,sin mas lampara,un armario empotrado en la pared donde se ponian todos los cacharros y utensilios,y luego,en uno de los dos lados,una hornilla de hierro,con dos fuegos para carbon,y un hogar,no muy grande,para cuando se utilizaba la leña.
Me he detenido un poco en la imagen de este lugar porque aquí era,donde casi todos los dias,el tio ramon,nuestro aguador,venia a traer el agua para la casa.
El tio ramon,como yo lo recuerdo era un hombre ya de avanzada edad,de cuerpo mediano,un tanto encorvado,patizambo y aspecto de sudamericano humilde.Llevaba un carro con diez o doce cantaros tirado por un borriquillo de pelo gris,panciblanco,de orejas gachas y de andar lento y pausado.Aquella era un vida sin prisas,sin apreturas;en las calles,con firme de tierra y piedra,se entremezclaban y confundian los peatones con los vehiculos y animales y los relajes apenas si se consultaban para nada.el tio ramon,después de llenar sus cantaros de agua se aupaba sobre la vara del carro y con la punta del ramal arreaba al burro,emprendiendo su faena diaria

por la cuesta del caño abajo.cuando llegaba a la puerta de la casa,escaleras arribas,con uno de los cantaros sobre la cadera,después de tocar con los nudillos de la mano,se oia su voz,que al preguntarle quien era,contestaba,como siempre invariablemente :
-¡el aguador!.
Asi uno tras otro,iba vaciando en la tinaja sus cantaros y el agua al caer,hacia un ruido muy onomatopeyico,como si un gigante saciara su sed a grandes tragos,con glotonería.
Por aquello,en aquel entonces,se cobraban cuatro perras,a tanto el cantaro.De alli se iba a otra casa,y a otra,asi hasta que vaciaba los cantaros y volvia a llenarlos,al caño.todo el dia se lo pasaba el tio ramon haciendo su servicio,invariablemente durante toda su vida,que no conocio otra profesion que esta de abastecer de agua a las casas de sus muchos clientes.Llegaba tarde a la casa,sobre todo los dias de invierno que son mas cortos y porque muchas veces habia que esperar a que le llegase su turno para llenar los cantaros ya que casi siempre la plaza estaba llena de aguadores,que alli se concentraban procedentes de todas las partes del pueblo llenando de voces y de gritos aquel reducido espacio urbano,Cuando desenganchaba el burro lo llevaba a la cuadra,le dejaba en el pesebre abundante paja,con algun puñado de algarrobas o algun manojo de alfalfa cortada y se iba a la taberna,a hechar un rato con algun amigo y beberse un vaso de vino,que era mas o menos según se presentaba la cosa.Era su unico recreo,su unica evasión.El tio Ramon no sabia otra cosa que llevar cantaros de agua a las casas.Pero los años,iban cayendole encima,como cale la lluvia mansa y suave,como quien dice sin apercibirse de ello y ya últimamente,el pobre no podia tirar de su acabada humanidad,cargada con la cruz de los cantaros y tubo que dejarse el oficio.

Cuando el tio Ramon,volvio a aparecerse no venia como aguador si no implorando la caridad publica,como un pedigueño.Habia envejecido aun mas.El cuerpo ligeramente encorvado hacia delante,la cara macilenta,la barba crecida y canosa,los ojos hundidos,las piernas mas arqueadas,apenas si lo sostenian,por lo que tenia que apoyarse en un basto.No tenia nada,solo lo que le daban las personas caritativas.Todos los dias salia a hacerse su recorrido de casa en casa.Subia las escaleras y daba con los nudillos en la puerta.
-¿Quién es?,preguntabamos y el siempre contestaba:
-El tio Ramon.
Le dabamos la rebanada de pan o cualquier otra cosa,que metia en una bolsa.
-Que dios se lo pague.
Bajaba las escaleras afirmandose en el baston y cogido al pasamanos.Oiamos sus pasos se perdian al alejarse.Asi todos los dias,con la isocrona monotonia de una gota de agua que cae desde una roca,hasta que ya no volvio mas,ni supimos nada de el.
Que triste historia la del aguador,quizas la d muchos aguadores,que después de una vida de trabajo y sacrificio,se habian visto obligados a implorar la caridad publica para sobrevivir,como el tio ramon.Todabia tengo grabada su imagen abatida,harapienta y triste,recortada sobre el marco de la puerta,como un anatema,frente a un mundo que no supo o no quiso proporcionarle una vejez holgada y limpia,al final de una vida de trabajo,donde reclinarse para descansar y morir en paz

Fuente:Juan Navarro de "Aguilas paisajes y costumbres" edicion 1986

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