
Hay en la costa una villa
Que dicen que fue una perla
Arrojada por el mar
Cual galardon de riqueza,
Y que los hombres trocaron
En una ciudad tan bella
Que el forastero la admira
Y sus hijos la veneran.
Hay en la ciudad un monte
Donde las olas se estrellan
Y se enclavan atrevidas
Cien miserables viviendas;
Y,sobre el monte,un castillo
Que sus ruinas ostenta
Como imponente vigia
De la hermosa ribereña.
Desiertos estan sus patios,
Derruidas sus almenas,
Resquebrajados sus muros,
Apollilladas sus puertas
Y entre las palidas losas,
Los sillares y las piedras
Han brotado ya la grama,
El jaramago y la yedra;
Solamente respetaron
Los años con su piqueta,
Aquella torre gallarda,
Aquella torre severa
Que entre las sombras parece
Mostruoso centinela.
En la quietud de una noche
Tan tibia como serena,
En que la lune sonrie,
En que brillan las estrellas,
En que las olas murmuran
Sus canciones predilectas
Y condensa el navegante
En su cantar su tristeza,
En que las flores expanden
Sus mas queridas esencias,
Y el ruido misterioso
De la noche nos inquieta,
Cuando amamos extasiados
Y rauda la mente vuela,
He llegado a los umbrales
De la mansión fortaleza
Para dormir con las almas
De sus vetustas leyendas.
En tanto que,débilmente,
Hasta mis oidos llega
Un laberinto de voces,
Un estrepito de ruedas,
Las notas de un organillo
Que desgrana una habanera
Y ese zumbido viviente
De la ciudad que Noceda….
Y en la quietud de aquel templo
Del valor y la grandeza,
He vivido los recuerdos
Que las cronicas nos cuentan.
Ya decidido a turbar
El santo recogimiento
De la mansión poderosa
Que dormita en sus recuerdos,
He atravesado el quicial
Y voyme pasillo adentro…
No he caminado diez pasos
Y ante un sillar me detengo
Que una flecha y un escudo
Con sus perfiles inciertos,
Evidencia la victoria
Que contra los agarenos,
Los hidalgos castellanos
En buen lid obtuvieron.
Ha rato que los blasones
En un extasis contemplo,
Cuando me infunde pavos
Inesperado suceso
Porque el escudo se abre
Y ha descendido hasta el suelo
Revestida de un sudario
La osamenta de un espectro,
Que me ase de la mano,
Que me conduce al crucero,
Y,si yo trato de huir,
Me dice: “no tengas miedo,
Porque soi inofensiva;
Y escuchame sin recelo:
¿tu quieres escuchar la historia
De aquel morazo guerrero
Y la bella mahometana
Que en este lugar murieron?
¿no es eso lo que pretendes?
Di¿no es ese tu deseo?
Pues no sigas en tu afan
Porque es inútil tu empeño;
De aquel pasado grandioso
Poco se sabe en concreto;
Que diversos eruditos y otros
Poetas vinieron
Anhelososde rasgar
La cortina del misterio,
Pero todos se han perdido
En la noche de los tiempos.
Solo se sabe que el dia
Que nuestras tropas vencieron,
El rey moro,que tenia
Dos tesoros de gran merito:
El uno,su favorita
Mas hermosa que un lucero,
Y el otro que consistia
En alhajas y dinero,
Ha preferido enterrarlos
Antes de que fueran vuestros.
En la oscura galeria,
En la sima que a abierto
Ha escondido sus riquezas;
Y cuando los caballeros
De las huestes castellanas,
Al golpe de sus aceros
Asaltaban las murallas,
Cuando los moros dispersos
Por aquella puerta falsa
Horrorizados huyeron
El yatagan del rey moro
Se ha hundido en el lindo cuello
De la gentil favorita;
Y con brazos de hierro
Presto lo coge y lo estrecha,
Y le besa los cabellos
Y llora su triste sino…
Y en tanto formula un rezo
En el aljibe del patio
Donde bañara su cuerpo,
Ha buscado sepultura
Para sus despojos yertos.
Después ha dado tres pasos…
Tres pasos grandes,sinistros…
Un grito tragico suena,
Y en el aire floran luego
Una marlota muy blanca
Y un capeyar rojo y negro…
¡el abismo se ha tragado
Al morisco reyezuelo!
Unicamente se sabe,de modo
Seguro y cierto,
Este final tan terrible
Del arabe dia postrero,
Que entre el polvo y los años
Solamente to conservo.
Asi pasaron las cosas,
De esta guisa las cuento”.
Después me cogio una mano
Entre sus desnudos huesos
Y me dijo “puesto que
Ya complacido te dejo,voi a buscar mi reposo…
¡adios,querido mancebo”
Yo quise impedir su marcha,
valiendome de un esfuerzo
para dominar mi espanto,
y le dije:”ven,te ruego
que prosigas tu relato…”
mas me contesta:
-“no puedo detenerme”
-¿Quien te espera
-“el hermano que mas quiero”
-¿como se llama tu hermano?
-“pues le llaman EL PROGRESO”
-entonces,¿Quién eres,sombra
Que tan escualida veo?
-“¿no me conoces?.yo soy
La LEYENDA DE LOS PUEBLOS
Que dicen que fue una perla
Arrojada por el mar
Cual galardon de riqueza,
Y que los hombres trocaron
En una ciudad tan bella
Que el forastero la admira
Y sus hijos la veneran.
Hay en la ciudad un monte
Donde las olas se estrellan
Y se enclavan atrevidas
Cien miserables viviendas;
Y,sobre el monte,un castillo
Que sus ruinas ostenta
Como imponente vigia
De la hermosa ribereña.
Desiertos estan sus patios,
Derruidas sus almenas,
Resquebrajados sus muros,
Apollilladas sus puertas
Y entre las palidas losas,
Los sillares y las piedras
Han brotado ya la grama,
El jaramago y la yedra;
Solamente respetaron
Los años con su piqueta,
Aquella torre gallarda,
Aquella torre severa
Que entre las sombras parece
Mostruoso centinela.
En la quietud de una noche
Tan tibia como serena,
En que la lune sonrie,
En que brillan las estrellas,
En que las olas murmuran
Sus canciones predilectas
Y condensa el navegante
En su cantar su tristeza,
En que las flores expanden
Sus mas queridas esencias,
Y el ruido misterioso
De la noche nos inquieta,
Cuando amamos extasiados
Y rauda la mente vuela,
He llegado a los umbrales
De la mansión fortaleza
Para dormir con las almas
De sus vetustas leyendas.
En tanto que,débilmente,
Hasta mis oidos llega
Un laberinto de voces,
Un estrepito de ruedas,
Las notas de un organillo
Que desgrana una habanera
Y ese zumbido viviente
De la ciudad que Noceda….
Y en la quietud de aquel templo
Del valor y la grandeza,
He vivido los recuerdos
Que las cronicas nos cuentan.
Ya decidido a turbar
El santo recogimiento
De la mansión poderosa
Que dormita en sus recuerdos,
He atravesado el quicial
Y voyme pasillo adentro…
No he caminado diez pasos
Y ante un sillar me detengo
Que una flecha y un escudo
Con sus perfiles inciertos,
Evidencia la victoria
Que contra los agarenos,
Los hidalgos castellanos
En buen lid obtuvieron.
Ha rato que los blasones
En un extasis contemplo,
Cuando me infunde pavos
Inesperado suceso
Porque el escudo se abre
Y ha descendido hasta el suelo
Revestida de un sudario
La osamenta de un espectro,
Que me ase de la mano,
Que me conduce al crucero,
Y,si yo trato de huir,
Me dice: “no tengas miedo,
Porque soi inofensiva;
Y escuchame sin recelo:
¿tu quieres escuchar la historia
De aquel morazo guerrero
Y la bella mahometana
Que en este lugar murieron?
¿no es eso lo que pretendes?
Di¿no es ese tu deseo?
Pues no sigas en tu afan
Porque es inútil tu empeño;
De aquel pasado grandioso
Poco se sabe en concreto;
Que diversos eruditos y otros
Poetas vinieron
Anhelososde rasgar
La cortina del misterio,
Pero todos se han perdido
En la noche de los tiempos.
Solo se sabe que el dia
Que nuestras tropas vencieron,
El rey moro,que tenia
Dos tesoros de gran merito:
El uno,su favorita
Mas hermosa que un lucero,
Y el otro que consistia
En alhajas y dinero,
Ha preferido enterrarlos
Antes de que fueran vuestros.
En la oscura galeria,
En la sima que a abierto
Ha escondido sus riquezas;
Y cuando los caballeros
De las huestes castellanas,
Al golpe de sus aceros
Asaltaban las murallas,
Cuando los moros dispersos
Por aquella puerta falsa
Horrorizados huyeron
El yatagan del rey moro
Se ha hundido en el lindo cuello
De la gentil favorita;
Y con brazos de hierro
Presto lo coge y lo estrecha,
Y le besa los cabellos
Y llora su triste sino…
Y en tanto formula un rezo
En el aljibe del patio
Donde bañara su cuerpo,
Ha buscado sepultura
Para sus despojos yertos.
Después ha dado tres pasos…
Tres pasos grandes,sinistros…
Un grito tragico suena,
Y en el aire floran luego
Una marlota muy blanca
Y un capeyar rojo y negro…
¡el abismo se ha tragado
Al morisco reyezuelo!
Unicamente se sabe,de modo
Seguro y cierto,
Este final tan terrible
Del arabe dia postrero,
Que entre el polvo y los años
Solamente to conservo.
Asi pasaron las cosas,
De esta guisa las cuento”.
Después me cogio una mano
Entre sus desnudos huesos
Y me dijo “puesto que
Ya complacido te dejo,voi a buscar mi reposo…
¡adios,querido mancebo”
Yo quise impedir su marcha,
valiendome de un esfuerzo
para dominar mi espanto,
y le dije:”ven,te ruego
que prosigas tu relato…”
mas me contesta:
-“no puedo detenerme”
-¿Quien te espera
-“el hermano que mas quiero”
-¿como se llama tu hermano?
-“pues le llaman EL PROGRESO”
-entonces,¿Quién eres,sombra
Que tan escualida veo?
-“¿no me conoces?.yo soy
La LEYENDA DE LOS PUEBLOS
Autor:Francisco marti Lloret en 1907
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