
Estos últimos años, los primeros del siglo XXI, han celebrado el centenario de la Aviación con un gran número de artículos, reportajes y noticias varias que recordaban el legendario vuelo de los hermanos Wright, el 17 de diciembre de 1903. Pronto llegarán las ocasiones de celebrar los 100 años de otros vuelos y aterrizajes mas locales y menos conocidos, pero mas interesantes ya que en Aguilas es donde nos encontramos, y a ellos se dedica este trabajo.En 1917 el Ejército de Tierra Español inauguraba su primera base en la provincia de Murcia, concretamente en Los Alcázares, en pleno Mar Menor, pero unos años antes los aparatos de la aviación civil habían ya aterrizado en estas tierras Murcianas. Así el 30 de marzo de 1912, una impresionante atracción se preparaba en unos terrenos de Espinardo, a las afueras de Murcia, donde un biplano realizaría una exhibición muy de la época. El piloto, el señor Garnier, tuvo un enfervorizado público que aplaudió los despegues, aterrizajes y evoluciones aéreas, tal y como se detallaba en “El Liberal de Murcia”, en los días 1, 2, 4 y 6 de abril de 1912 (nota 1).Las exhibiciones aéreas eran en esos años anteriores a la 1ª Guerra Mundial, un plato típico de pueblos y ciudades en fiestas, a lo largo y ancho de aquella España. Habitualmente, los pilotos eran experimentados acróbatas, generalmente extranjeros. Aquel primer avión en los cielos de Murcia, tuvo continuación pronto y en el verano de 1914 le tocaría el turno a la ciudad costera de Aguilas. En la revista “El Aguileño” del 22 de julio de 1914, aparecía el programa de festejos que se celebrarían del 25 de julio al 13 de septiembre, en la llamada “temporada de baños”. La sorpresa estaba preparada para los días centrales de agosto, y decía así:Días 16 y 17.- El grandioso espectáculo de Aviación con vuelos invertidos de altura, velocidad y acrobáticos, por un afamado piloto, cuyo nombre se dará a conocer oportunamenteNo había mas datos en la revista de fiestas de 1914, pero prometía mucho en pocas palabras. La citada revista fue localizada por mi amigo Emiliano, al que siempre le atrajeron las historias de aviones; gracias Emi. Pero, ¿quien era ese afamado piloto que vendría a Aguilas? Lo dicho no sería en vano, pues en realidad se trataría de un famoso piloto Francés: Jules Vedrines.Y lo más curioso es que este piloto participó con las Fuerzas Aéreas Francesas en la Gran Guerra, que estalló en los primeros días de agosto de 1914. Aguilas debió ser su última exhibición ya que en esas fechas Francia ya se había involucrado en el conflicto, y Vedrines pronto se enroló en l'aviation militaire. Aquí se recordaría su nombre como “Beldrine”.Jules Charles Toussaint Védrines, nacido el 21 de diciembre de 1881 en La Plaine-Saint Denis, en Paris, fue un piloto con licencia desde 1910, y que saltó a la fama al ganar la carrera aérea Paris-Madrid, de 1911. También fue el primero en batir el record de velocidad de 100 kms/hora e incluso en marzo de 1912 se presentó por Limoux, a diputado a cortes, para que el mundo de la aviación estuviese representado en la Asamblea Nacional Francesa; perdió.En 1913 voló de Paris a El Cairo en 10 etapas, y se convirtió en el primer piloto en llegar en Palestina, al tomar tierra en Jaffa el 27 de diciembre de 1913. Durante la 1ª Guerra Mundial, fue piloto en una de las escuadrillas Francesas más famosas, la de “las Cigüeñas”, al mando de Brocard, y con una serie de compañeros famosos como Guynemer, Deullin y Heurtaux. Por su destreza en vuelo, se le asignaron misiones especiales de observación y reconocimiento de territorio enemigo. El 19 de enero de 1919 fue capaz de aterrizar en el tejado de las famosas Galerías Lafayette, de Paris. Solo un poco después, el 21 de abril de 1919, fallecía en un accidente durante un vuelo Paris-Roma, a bordo de un Caudron, junto con su mecánico Guillain.Volviendo a Aguilas, el avión de Vedrines llegó desmontado y en tren, el mismo 16 de agosto de 1914, y tras las exhibiciones de la tarde del 16 y mañana del 17, realizadas sobre Aguilas, y con despegue y aterrizaje en una explanada del Labradorcico, de nuevo fue desmontado y en un tren se marchó de esta ciudad. El biplano utilizado, un Bleriot, ejecutó una serie de piruetas en el aire, realizadas por un piloto experimentado y con una gran técnica de vuelo. Los que en aquellos días presenciaron al biplano en Aguilas, no olvidaron el hecho ni el nombre, que hubo de perdurar en las memorias Aguileñas por muchos años. La foto del avión posado en Aguilas, en el Labradorcico y rodeado de una muchedumbre, tiene a Don José Acuña vestido de traje negro y bombín.
Fuente:Miguel Puchol Franco de Aguilasnoticias.com a 05/09/2007
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